
Faro de Luarca (Luarca), data del año 1862.
El faro de Luarca se encuentra situado en la Atalaya, en la punta Focicón, cerrando la ensenada del puerto por oriente, a unos trescientos metros de la villa de cuyo trazado urbano se puede decir que forma parte. Se encuentra dentro del conjunto formado por la capilla de la Atalaya, el cementerio y restos de la muralla defensiva del siglo XVI. Data de 1860 y consta de vivienda para el farero y torre que se inserta en ella por el lado oeste, posteriormente se añaden nuevas edificaciones en el lado este.
La vivienda tiene base cuadrada con una sola planta con desván y buhardilla en el lado este, fábrica de mampostería revocada y pintada con sillares de granito en zócalo, reborde de huecos, esquineras y cornisa. Los vanos adintelados se enmarcan con sillares de granito con molduras.
Se cubre con pizarra a cuatro aguas.
La torre de sección cuadrada, se asienta sobre una base prismática, el cuerpo propiamente dicho, de unos 5 metros de alto, se articula en tres fachadas con una vidriera en cada una de ellas en forma de arcos de medio punto enmarcados en piedra que dan luz al interior. Esquineras rematadas por sillares de piedra imitando almohadillado y línea de imposta sobre la que se asienta el arco de la ventana y cornisa con dentículos. El cuerpo se remata con una linterna que se rodea con una barandilla. El interior amplio y excelentemente iluminado recoge una escalera de caracol abierta realizada en fundición de hierro la cual de acceso a la linterna.
En el lugar donde se asienta el faro, denominado la Atalaya, existió un antiguo fuerte defensivo entre los siglos XVI y XVIII que tenía a su cargo la defensa de la villa, muy codiciada por franceses e ingleses. Es precisamente al pié de la Atalaya donde surgen los primeros núcleos de pescadores de Luarca en el barrio del Cambaral y en las estribaciones de La Carril.
Por el siglo X los hombres del gremio de mareantes se reunían en los alrededores del actual faro y se encendían fuegos para orientar las embarcaciones. Hacia el siglo XIV ya hay noticias de la ermita de Atalaya en la que los marineros pagaban una luz que se encendía en el campanario y hacía las veces de faro hasta 1850 en que el Estado levantó uno de aceite en una torre circular.
El concejo de Valdés está situado en la zona occidental de Asturias, y gracias a su extensión (es el tercero mayor de la región) puede ofrecer al viajero una gran variedad de paisajes desde su interior montañoso salpicado de pintorescas aldeas, pasando por bosques y valles surcados por ríos, donde la abundancia de especies como el salmón y la trucha avalan su pureza, hasta alcanzar la hermosa rasa costera que alterna imponentes acantilados con hermosas playas de fina arena y agua cristalina.
Esta variedad paisajística se traduce en un no menos amplio abanico de propuestas gastronómicas: fresquísimos pescados y mariscos, reconfortantes guisos y potes tradicionales, carnes y embutidos caseros, etc...siempre basados en la extraordinaria calidad de los productos que nos proporciona nuestro entorno.

1 comentario:
En su amplia línea de costa, presenta el municipio de Valdés un gran número de playas, que ofrece todo tipo de posibilidades para quien desee disfrutar de las mismas.
Por su parte, recorrer el municipio a pie, en pleno contacto con la naturaleza, supone otra interesante alternativa para conocerlo, con rutas de verdadero interés, entre las que se pueden mencionar las de Brieves-Pena, Brañas de Arcallana, Sierra de Concilleiro, la montaña del río Negro o las Hoces del río Esva. En este apartado no podemos olvidarnos del Aula del Mar del Cepesma y su amplia colección de cefalópodos y diversas curiosidades marinas. Muy recomendado para los amantes de la naturaleza y sobretodo para las familias con niños
Publicar un comentario