
Hasta mediados del siglo XIX, los faros eran simplemente hogueras que se encendían en lugares altos y visibles. Hogueras de noche y fumarolas de día, realizadas con leña seca las primeras y verde las segundas, y que también avisaban a la población del peligro de piratas o transmitían noticias concretas sobre el avistamiento de “tolinos” (delfines), ballenas y bancos de pesca.
En Llanes se nombraban los “talayeros” y “faroleros” y cuando se encendían los fuegos comenzaban a repicar las campanas de iglesias y capillas. Las señales acústicas fueron en sus inicios con cuernos, y más tarde con la sirena de la Rula. La Punta de la Torre en la Talá (Atalaya), está indicado tanto por la denominación como por la toponimia, un lugar que, desde la Edad Media, sirvió a la doble función de avistamiento y referencia para los barcos, unas veces con intenciones de guiarles a lugar seguro y otras para asaltarlos. El promontorio de San Pedro marcaba junto con la punta de San Antón y la Punta de la Torre, tres lugares de referencia fundamentales para determinar el acceso al Puerto de Llanes y al Puerto Chico.

El Faro
Está situado al final del paseo de San Antón, en cuyas inmediaciones se emplazaba una antigua capilla dedicada a este santo.
El faro actual de Llanes data de 1860. Emite 4 ocultaciones cada 15 segundos. Se había comenzado a edificar en 1856 cuando una marejada derribó la primera construcción y hubo que cambiar y elevar el emplazamiento inicial.
La lámpara primera fue de aceite de oliva, más tarde lo sería de gasóleo hasta que se electrificó en 1920, y cambió de linterna en 1950.
La torre se libró del incendio que se produjo el 9 de Noviembre de 1946 y es la original, con revestimiento de piedra hasta la altura del edificio y el resto enlucido y pintado de blanco.
Entre el faro y la punta de San Antón encontramos el antiguo Tendedero de Redes, realizado a mediados del siglo XX como una estructura de pilares y vigas de hormigón destinada a secar los aparejos de pesca. Apenas tuvo uso, seguramente por la distancia que le separaba de los muelles que hacía pesado el trabajo de transportar las grandes redes hasta allí. Hoy configura una explanada que con funciones de mirador ofrece amplias perspectivas de la costa y un lugar privilegiado como observatorio de los Cubos de la Memoria.
A la derecha del Tendedero de Redes se encuentra la playa de Puertu Chicu, una pequeña y hermosa cala a la que los llaniscos le tienen especial aprecio. Sobre ella dos miradores para disfrutar de la bella panorámica que nos ofrece su entorno.

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